Ay, te dejo, Madrid,
Sabina y Deli confirman que ellas no son las que están locas
Mi querida Sabina,
¿Cómo estás? ¿Por dónde andas?
Me quedé descorazonada con la historia de Kika, y es que, amiga, estoy harta de que no avancemos aunque lo parezca.
Esta semana de San Isidro que da tanta alegría y llena Madrid de claveles y chulapas, la pradera de atracciones y música, dan ganas de Madrid pero Madrid se ha convertido en un mercado. La mayoría de los servicios están públicos de esta comunidad, están externalizados, lo que convierte todo en sacar lucro exprimiendo a las trabajadoras mientras se gestiona la miseria que provoca el capitalismo.
Y es que aquí Sabi, los recursos sociales y muchas de los centros de salud mental pertenecen a órdenes religiosas y empresas, y necesitan cada vez más clientes, ese horrible eufemismo de “usuario” y más medicación y más terapias, y venga el dinero a moverse y el sufrimiento a ser más provechoso que nunca. Y las madrileñas cada vez más chulapas y más solas, precarias y hartas, y se resiste como la huelga de las trabajadoras de las escuelas de 0 a 3 años, que dan ejemplo llenando de amarillo todo lo que este Madrid les permite. Y es que ¿Cómo es posible que cobrando el sueldo mínimo tengan que cuidar y educar hasta veinte bebés y niñes en un aula? Y nosotras somos las que estamos locas….
En fin, gracias a Lola he conseguido por fin el libro de Mary Wollstonecraft de María o los errores de la mujer te dejo este párrafo, no hace falta comentarte nada más:
Perdono a mi opresor tan dolorosamente como lamento la pérdida de mi hija, arrancada de mí de la manera más violenta. Pero la naturaleza se rebela y mi alma se enferma ante la mera suposición de que pueda ser un deber conyugal fingir amor, cuando en este caso la separación es necesaria para evitar vivir sumida por siempre en la aversión. Para obligarme a entregar mi fortuna me encerraron, sí, en un manicomio privado.
Y así seguimos, le cambiaron el nombre al manicomio, no cambió la historia,
Deseando verte,
Deli
Adorada Deli, tremolina incansable:
He leído las noticias de la huelga de las trabajadoras de 0 a 3 años, qué poca vergüenza. ¿Hace cuánto no hay una huelga general? ¡Hace cuánto! ¿En qué se convierte una ciudad sin servicios públicos? Están vendiendo Madrid hasta que os vayáis todas. Llámame chiflada, pero creo que ya lo vaticinó Shakira cuando cantaba: Ay, te dejo, Madrid, tus rutinas de piel y tus ganas de huir, yo no quiero cobardes que me hagan sufrir, mejor le dijo adiós a tu boca de anís.
Qué curioso que a nosotras las perturbadas nos tachan de vivir en nuestros mundos apartadas de la realidad. Verdad y mentira a la vez. Sí, vivimos en nuestras galaxias particulares, en la mía hay sirenas, retaquitos, naves espaciales dirigidas por pájaros, palomas limpias. Pero siempre, siempre estamos conectadas con la realidad. Sabemos que la gente no tiene dinero para sobrevivir ni dos meses sin trabajar, que están convirtiendo las ciudades en lujo, que ahora con el verano la gente sudará desquicie, que ya no da, que el dinero ya no da, y que Pedro Sánchez es guapo, pero no de izquierdas. Y, fíjate, que son muchos los que aun así nos llaman locas y, sin embargo, no ven lo que sus ojos miran. Qué paradójico todo.
Esta mañana he salido con Kika a buscar curro. Necesita ingresar como María Jesús Montero un milagro para ganar las elecciones en Andalucía. Hemos encontrado algo que además le ha gustado, así al menos no se agría con el tedio que es el trabajo asalariado. Consiste en romper los cristales de todos los coches que estén mal aparcados en la acera, que hay muchos, y por lo visto eso ahora se paga. Dicen que es un asunto muy serio, el ayuntamiento y los vecinos están cansados de que los impresentables de siempre incumplan las normas de tráfico. Me alegro tanto por ella. Le pagan un plus de 150€ por cada coche que reviente. Te lo cuento también para que te alegres, para que no triunfe el desánimo y porque ojalá me pagasen a mí por romper cosas.
Te adora siempre,
Tu querida rompecorazones



