Comment te dire adieu
Sabina y Deli planean un viaje
Adorada Deli:
Te he leído repanchingada en el jardín de casa, tumbada sobre el césped directamente, en cueros. Aprovecho las horas de sol que todavía quedan y escandalizo un poco a los vecinos, que eso da un poquito de placer. Ya soy la comidilla del barrio, nosotras siempre causamos sensación, nunca resultamos indiferentes.
Entiendo esta última fase de tu desmedicalización y la necesidad de estar pendiente de todo. La psiquiatría, como herramienta disciplinadora que es, intenta doblegarnos convirtiéndonos en nuestras propias funcionarias de prisiones: nos hace analizar cada cosa que nos pasa, cada sentimiento e idea. Algo que estoy segura de que al resto de los mortales no les ocurre. ¿Te puedes creer que mi vecina me dijo el otro día que estaba embarazada y que se dio cuenta porque se fue al médico pensando que tenía muchos gases? Eso a nosotras no nos habría sucedido. Nos hacen estar tan vigilantes que habríamos tomado nota de la ruta que habría seguido el espermatozoide hasta el óvulo.
¿Te acuerdas de la peli de 55 pasos? Ay, qué dura, y qué bien actúa Helena Bonham Carter. Por cierto, me han dicho que es facha, estoy sorprendida. La cuestión es que en esa peli la protagonista, psiquiatrizada, parece ganarse disfrutar de sus derechos como ciudadana y que no la encierren o aten porque demuestra que toma apunte de cada una de las cosas que le pasan, de todas y cada una. Claro, el Tribunal determina que para qué va a gastar recursos si ella ya se controla sola. Pero el resumen es uno y unívoco: sólo hay un control posible.
¡Siempre podemos seguir el ejemplo de la buena ristra de atormentadas que existen y han dejado huella! Mi favorito es Miguel de Unamuno, que abogaba por nunca mantenerse ociosa, siempre haciendo y haciendo, hasta la victoria (esto último ya lo añado yo).
Por ejemplo, la Becky me está enseñando las artes de la tela en su taller y he empezado a bordar en una manta el manifiesto del Sindicato de Pacientes de UK del año 73 porque, aún hoy, nada de lo que pedían se ha cumplido. Y la Lali, qué salsera la tía, me ha presentado a un retaquito de ojos llorosos, son verdes, pero están siempre muy húmedos y brillan, como el césped de mi jardín cuando me levanto después de tomar el sol desnuda y pensar en él.
¡Casi se me olvida! ¡Yo digo sí! Nos vamos a París. Dime fecha y me cojo el vuelo, desde pequeñita me han gustado las ratas y en esa ciudad es lo único que hay. ¡Que le den al Louvre! Nos marchamos a una mani las tres, el clan de embrujadas. Me pido ser Phoebe.
Te echa de menos,
Tu Sabina
Querida Sabina,
Fue leer tu carta y contactar con las compañeras francesas para decirles que allí estaríamos. No me lo puedo creer, ¡¡¡un Orgullo Loco en Paris y juntas!!!
Encima tenemos la suerte de que Medu ha conseguido que nos quedemos las tres en casa de Françoise! ¿Te acuerdas de la historia que tuvieron? Lo dejaron el verano pasado y Medu no paraba de cantar Comment te dire adieu por las calles de Bilbao, con esa carita triste y lloraba y la brillantina se le quedaba aún más pegada a los mofletes. Y mira ahora tan contentas a Paris. Dicen que es la ciudad del amor pero el 11 de octubre será la ciudad de la luz antipsiquiátrica.
¡Hacía tiempo que no estaba tan emocionada! Me levanto todas las mañanas pensando en nosotras en Paris y se me pasan las tareas tediosas más livianas.
Y sí Sabi, todo lo que dices es tan real, funcionarios de prisiones de nuestros cuerpos, pensamientos y conductas, me pregunto si algún día podremos liberarnos de todo esto, si encontraremos en algún momento la paz, mientras haya tiempo.
Ay, escucho el timbre de casa, viene Lola con unas amigas.
Nos vemos pronto mon amie,
Tuya,
Deli



