Izarren hautsa
Hauts hartatikan uste gabean noizpait ginaden gu ernai
Querida Sabina,
Tengo que advertirte que Mariví se he convertido en una ladrona de baklavas, vino con tu carta y se comió todos los baklavas que me había traído Manu de Amman, fue increíble. No se conformó con las migajitas de hojaldre y pistacho que le iba dejando, empezó a robar baklavas enteros, espero que te lleve alguno cuando la mandé con esta carta y no se los coma todos ella sola.
Cómo te conté en mi última carta me vine lejos, pasan los días perezosos leyendo y viendo películas con el ventilador de techo dando vueltas. Una de estas noches calurosas cogí tu lápiz e intenté reescribir el pasado pero no sé si es la paz que tengo últimamente que se quedó el lápiz suspendido y no quiso escribir nada, así que pensé que era lo que tocaba y lo guardé en la caja de costura para probarlo de nuevo más adelante.
Pasaron unos días, hasta que el jueves se desató una tormenta aún más fuerte, con unos truenos que retumbaban por toda la casa, cual fue mi sorpresa que el lápiz salió disparado de la caja de costura, dio unas vueltas por toda la habitación hasta posarse en la pared y empezó a escribir frenéticamente:
Gu sortu ginen enbor beretik sortuko dira besteak
burruka hortan iraungo duten zuhaitz ardaska gazteak
Me quedé impresionada, afortunadamente con el Google Lens pude encontrar rápido la traducción: Del mismo tronco del que nacimos, brotarán jóvenes retoños que sostendrán a otros en esta lucha. Y pensé inmediatamente en ti, mi Sabitxu, en que tú habías brotado de un tronco increíblemente fuerte y fascinante.
A veces no tenemos palabras para poder acompañar el dolor, te envió el lápiz de vuelta porque tengo el presentimiento de que puedas necesitarlo, quizá no seamos capaces de escribir, pero el amor que te mando con Mariví espero que te envuelva con un abrazo que sea infranqueable.
No te imaginas lo mucho que te quiero,
Deli



