Mesa de expurgo
Sabina y Deli cuentan sus historias primaverales
Querida Sabina,
¿Cómo estás querida?
Aquí en Madrid parece que el verano se ha colado en medio de la primavera y hace un calor que vuelve loco a todo el mundo. Y es que amiga, los cambios estacionales nos afectan a todos, no se por qué los psiquiatras se empeñan en reducirlos a síntomas…
Estoy consolidando rutinas, vengo a la biblioteca a estudiar y ampliar la investigación que te comenté cuando viniste a Madrid, avanzo poco a poco, espero que pueda servir como herramienta para el movimiento.
Bueno que me voy por las nubes, a lo que iba, todos los días al entrar en la biblioteca me fijo en los volúmenes que han puesto en la mesa de expurgo. Uno de los días encontré un libro que enseñaba bailes de salón, y se lo lleva a Lola que ya sabes que es una loca del baile. Y todos los días pienso, Sabi, que nosotras somos como esos ejemplares que acaban en la mesa de expurgo, que han estado en la biblioteca con los libros válidos y en algún momento los han desechado, ya sea por usado, por inclasificable, por raro, por desfasado… Y una vez que las bibliotecarias los llevan a la mesa de expurgo alguien los recoge y les da una nueva vida y es eso, que somos las que acabamos en la mesa de expurgo pero saliendo una vez más a la vida y no tendiendo que seguir las normas de los libros que están en la biblioteca con su página al final pegada con fecha de vuelta, con normas bibliotecarias.
¿No prefieres ser un libro de la mesa de expurgo que uno que tiene que seguir las normas y está archivado?
Ah quedé con Manu y me dijo que si te acordabas de cuando te cantó esta canción en el karaoke de Mostenses yo creo que no te olvida, Sabitxu, me dió una turra cantándomela en medio de Plaza de España esta noche de abril que parecía verano:
When routine bites hard
And ambitions are low
And resentment rides high
But emotions won’t grow
And we’re changing our ways
Taking different roads
Then love, love will tear us apart again
Te quiero y te requiero,
Tuya,
Delia
Mi querida Deli:
Acabo de llegar a casa y no sabes la emoción que me ha hecho leerte. Yo creo que tú eres uno de esos libros que tanto buscan ahora las editoriales, uno de los que no se ciñen a un único género, sino que mezclan estilos y formas. Un libro todavía no escrito y que se va completando cada día, con páginas vacías al final y que cuando vuelves a cogerlo para leer, tiene otro capítulo escrito.
Vengo de Donosti; he ido a visitar a mi amante abogado, ya le echaba de menos. Me invitó porque sabe lo mucho que me gusta Tokischa y resulta que le ha tocado defenderla. Es que no sabes, amiga mía, pero Abogados Cristianos la ha denunciado por aparecer desnuda en un videoclip que grabó en una iglesia de Donosti. La verdad es que estos Abogados Cristianos no dan abasto, van a saturar ellos solos los juzgados. Claro, se piensan que todo es una metáfora del juicio final. Ella, sin embargo, es sensacional. Su única respuesta fue: ¿pero quién es esta gente? Y no hay nada más que añadir.
La verdad es que me ha recordado que los curas son como los psiquiatras, el mismo control moral. De hecho, antes ese papel lo desempeñaban los clérigos. ¿Será por eso que la mayoría de las instituciones psiquiátricas pertenecen a la Iglesia Católica incluso aunque formen parte de la red pública? Me gustaría saber qué dice la izquierda a la que se le llena la boca con ideas vacuas como salud mental y, a fin de cuentas, aquí seguimos bajo el yugo de siempre que ha cambiado la sotana por la bata blanca.
Ay, qué alegría que quedaras con Manu. Yo también tengo muy presente aquella noche, no paraba de cantar y cantar, tanto que a las 3 de la mañana se convirtió en gorrión. ¿Te acuerdas qué angustia que no sabíamos qué hacer con él y nos lo llevamos al hombro a la discoteca? Recobró su forma humana con los primeros rayos de sol, como en la película de Lady Halcón. Y menos mal porque si no, a ver cómo le habríamos explicado a su madre que su hijo se había transformado en gorrión.
Te quiere con plumas y páginas nuevas,
Tu Sabina



